UNAI SAN MARTÍN - Nostos

15 de Mayo de 2022. Tabakalera. Donostia-San Sebastián /// Gipuzkoa. 12:00h. Doan. Gratis. Free!

El uso del heliograbado por parte de Unai San Martín convierte imágenes cotidianas en algo ancestral. A través de 105 piezas,nos abstraemos en imágenes de paisajes, detalles urbanos y objetos. En tiempos en los que el ritmo frenético de imágenes y sonidos deja poco espacio para recrearnos en lo que nos rodea, Unai nos propone una forma de regreso —nostos, en griego— a la naturaleza, nuestra casa originaria, en actitud contemplativa y de reflexión, una forma de ralentización perceptiva exenta de añoranza.

A través de 105 heliograbados, organizados en 7 secciones temáticas, Unai San Martín nos invita a abstraernos en imágenes de paisajes, detalles urbanos y objetos sin detenernos en el dato físico de su ubicación, o las posibles historias que encierran. La sencilla y, a la vez, rotunda belleza de las imágenes retiene nuestra atención y nos hace viajar y conectar con esos sentimientos y sensaciones personales que forman el recorrido biográfico de cada uno. En tiempos en los que el ritmo frenético de imágenes y sonidos deja poco espacio para recrearnos en lo que nos rodea, Unai nos propone una forma de regreso —nostos, en griego— a la naturaleza, nuestra casa originaria, en actitud contemplativa y de reflexión, una forma de ralentización perceptiva exenta de añoranza.

No son muchos los/las artistas que se atreven con esta técnica, antigua y compleja, del heliograbado. Es un proceso especial en el que la imagen se transfiere a una plancha de cobre o zinc, que se entinta, y se imprime sobre un papel de calidad, al pasarlo por un tórculo de grabado.

Esta técnica se desarrolló a finales del siglo XIX para poder reproducir múltiples copias de fotografías. Tuvo un gran apogeo en las primeras décadas del siglo XX y se utilizó en publicaciones e importantes revistas como Camera Work, dirigida por Alfred Stieglitz. Sin embargo, la llegada de nuevas y más baratas tecnologías, como el offset, hicieron que el cuidadoso y, por lo tanto, más caro proceso del heliograbado no pudiera competir comercialmente. Sin embargo, la singularidad y calidad de las imágenes obtenidas con heliograbado ha llevado a algunos artistas contemporáneos a escoger esta técnica para imprimir sus imágenes.

A través de 105 heliograbados, organizados en 7 secciones temáticas, Unai San Martín nos invita a abstraernos en imágenes de paisajes, detalles urbanos y objetos sin detenernos en el dato físico de su ubicación, o las posibles historias que encierran. La sencilla y, a la vez, rotunda belleza de las imágenes retiene nuestra atención y nos hace viajar y conectar con esos sentimientos y sensaciones personales que forman el recorrido biográfico de cada uno. En tiempos en los que el ritmo frenético de imágenes y sonidos deja poco espacio para recrearnos en lo que nos rodea, Unai nos propone una forma de regreso —nostos, en griego— a la naturaleza, nuestra casa originaria, en actitud contemplativa y de reflexión, una forma de ralentización perceptiva exenta de añoranza.

No son muchos los/las artistas que se atreven con esta técnica, antigua y compleja, del heliograbado. Es un proceso especial en el que la imagen se transfiere a una plancha de cobre o zinc, que se entinta, y se imprime sobre un papel de calidad, al pasarlo por un tórculo de grabado.

Esta técnica se desarrolló a finales del siglo XIX para poder reproducir múltiples copias de fotografías. Tuvo un gran apogeo en las primeras décadas del siglo XX y se utilizó en publicaciones e importantes revistas como Camera Work, dirigida por Alfred Stieglitz. Sin embargo, la llegada de nuevas y más baratas tecnologías, como el offset, hicieron que el cuidadoso y, por lo tanto, más caro proceso del heliograbado no pudiera competir comercialmente. Sin embargo, la singularidad y calidad de las imágenes obtenidas con heliograbado ha llevado a algunos artistas contemporáneos a escoger esta técnica para imprimir sus imágenes.

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