HURRA&BRAVO

ARTISTA PORTADISTA #20: Cinta Tort Cartró @Zinteta

·
Nuestra artista portadista de junio es catalana y se ha criado en el campo, donde sigue viviendo porque le inspira y le relaja. Lleva creando desde pequeña y aunque sus proyectos y talleres se alejan del circuito mainstream, algunas de sus campañas como #manchoynomedoyasco o #stretchmark han tenido un eco mundial.

Copas menstruales y ropa interior con estallidos de color, estrías de purpurina, talleres de bodypainting en la naturaleza; toda la gama del arcoiris para demostrar que no importa de dónde venimos sino a dónde vamos. Estas son algunas de la revoluciones creativas de la joven artivista Cinta Tort Cartró (aka @Zinteta). Hemos hablado con ella y estamos deseando que sus talleres y exposiciones la traigan al norte.

 

Te defines artivista en construcción (artista y activista), ¿alguna de las facetas está primero?

No podría poner ninguna por delante, las dos son vitales para mi. El arte me permite fluir, me permite jugar, experimentar, conocerme y, a la vez, es una vía de terapia personal y colectiva muy potente. El activismo, tanto el que hago en la red a través del arte como el que hago militando en el colectivo feminista de mi pueblo, me ayuda a cuestionarme, a aprender, a deconstruir; y soy incapaz de imaginarme una Cinta sin ello.

El arte y el activismo son las cosas que me hacen seguir aquí. Me permiten aprender de mi misma y en colectividad, me ayudan a comunicar, a cosechar y a florecer.


Estudiaste Magisterio, has sido monitora de campamento, cuidadora y profesora. ¿Qué te llevó a virar por el camino del arte?

Siempre, desde pequeña, me encantaba crear. Me acuerdo que cuando tenía 10 años iba una vez a la semana a un estudio de una mujer de mi pueblo, Anna, y allí junto a otres niñes teníamos un espacio de creación muy libre. Tengo muy buenos recuerdos de ese estudio, ir allí era mi vía de escape y siempre soñaba en tener uno como ese.

Con el paso de los años, en secundaria, lo dejé un poco de lado pero en bachillerato lo retome, a veces me aburría en clase y dibujaba. Y fué en la Universidad cuando mi proyecto cogió forma, ya que encontré en él una vía donde liberarme, donde comunicar y sentirme segura.

Publicas tus obras en redes sociales con textos (muchas veces biográficos) llenos de artivismo y re-evolución. ¿Cómo es la respuesta de la gente? Una legión de seguidores te avalan. 

Es una pasada. Es impresionante lo que se llega a crear. Muchas veces tengo que parar, leer, pensar, observar y ver todo lo que estamos haciendo. La respuesta de la gente es muy buena. El año pasado, cuando viví el boom mediático, recibía cientos de mensajes al día, mensajes de apoyo, de historias, de amor propio.

Me quedé un poco en shock, ví que muchas personas sentían lo que yo había sentido y les había ayudado muchísimo mi obra y tenerla como un punto de apoyo. La verdad, que ha sido y es un proceso muy bello, tener este feedback, es algo que agradezco muchísimo y, a la vez, estamos creando una comunidad y un espacio seguro donde dialogar, aprender y empoderarnos juntes.


Te has mudado hace poco. Dónde crees que se vive mejor, ¿en la ciudad o el campo?

En el campo, sin duda, hay una calma y una paz que cuesta encontrar en según que ciudades. Me he criado en el campo y he vivido los primeros 18 años de mi vida allí. También he vivido en la ciudad, en Barcelona y Madrid, pero vivir en un pequeño pueblo no lo cambio para nada. La montaña, el aire, los animales, la naturaleza, me dan paz, me inspiran y me relajan.

¿Qué te aporta el bodypainting que no tengan los ‘lienzos’ tradicionales? 

El bodypainting, es algo tan mágico, cuesta bastante poder expresarlo. Además, cuando lo llevas a un terreno político, cuando quieres visibilizar cuerpos y sujetos políticos oprimimos e invisibilizados, hay una carga emocional y vivencial muy mágica y potente. El bodypainting aporta muchísimas cosas; no es un mero hecho de coger un pincel y pasarlo por un cuerpo, sino que hay toda una comunicación y un clima muy seguro y cómodo.

No es solo dar, sino también es recibir, es un proceso de aprendizaje y deconstrucción colectivo. Cuando me encuentro con alguien, nos conocemos, hay toda una fase previa, el contarnos, el debatir, el expresar, este momento, el generar un espacio donde sentirnos cómodes, es vital. Para mi es muy importante que las personas puedan sentirse seguras, sino, ¿que sentido tendría?.

Es vital trabajar los cuidados, tenerlos presentes, para que todo fluya y tenga un poder de transformación y de reconexión con nuestros cuerpos. Tenemos que conocernos, tenemos que conectar, hablar, compartir y por esta razón, la mayoría de las veces, todo es improvisado, todo fluye, porque al final me inspiro mucho en las historias que hay detrás de cada cuerpo, de cada une de nosotres.

Algunos de tus proyectos se han hecho muy virales e incluso medios internacionales como la BBC se han hecho eco de tu trabajo. ¿Cómo se digiere eso?

La verdad, que ahora miro atrás y me pregunto de dónde saqué tanta energía para afrontarlo todo. Fue un mes muy loco, y aún hay cosas que las vuelvo a mirar con perspectiva y me dan para mucha reflexión. La verdad que al principio, yo me emocioné muchísimo y mis amigues se alegraron muchísimo, muches me decían: “te lo mereces, por todo el curro que llevas”. La verdad que fue un subidón y fue muy bello, por qué llegar a rincones del mundo y empezar a tener seguidores internacionales, es una pasada.

Pero, por otro lado, también me di cuenta de que el periodismo a veces es poco humano, algunes querían mucha rapidez y pensaban poco en mi. Muches querían esa inmediatez y pocos cuidaron el proceso. Aún así, estoy muy contenta de que el mensaje haya podido llegar a tanta gente y tener un impacto real de transformación. A la vez, eso me abrió muchas puertas y agradezco muchísimo a toda la gente que está confiando en mí.

Las explosiones coloristas son una constante en tu obra. Allí donde está el prejuicio o la injusticia pones el arco iris. ¿Por qué esa gama?

La verdad que es la que me define y siempre me ha definido. Desde pequeña, ya me encantaba jugar con el color, mezclarlos, ver qué ocurría con ellos, como cambiaban, esta explosión, que es tan comunicativa y da tanto juego y experimentación. Mi padre me dijo una vez “tienes mucha sensibilidad con el color” y siempre, siempre, tendré esa frase presente.

Pide un deseo, ahora y allí donde estés

Ojalá lleguemos a tener un mundo con más paz, más interseccionalidad. más cuidados, más amor y más respeto. No nos olvidemos del planeta, de la Tierra, de la naturaleza, de nuestres compañeres ni de nosotres mismes.

 

Visitas
222
DEJA UN COMENTARIO
0 Comentarios