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Zas Kultur sacia su sed física con la reapertura y exposición colectiva 'Exconfinadxs'

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Sin inauguración. El espacio cultural alternativo ubicado en la almendra gasteiztarra sube la persiana este jueves 28 de mayo a las 19:30 h de la tarde, para mostrar una nueva exposición más que oportuna, llamada 'Exconfinadxs'. Una muestra que puede considerarse la visualización en vivo y en directo de la anterior, producida en pleno encierro cuando estábamos 'Confinadxs'. Porque benditas nuestras ganas de pasar de lo virtual a lo real, ahora que por fin podemos.

Sin inauguración, el espacio cultural alternativo ubicado ZAS sube la persiana este jueves 28 de mayo a las 19:30 h de la tarde para mostrar una nueva exposición: Exconfinadxs. Una muestra que puede considerarse como la visualización en vivo y en directo de la anterior exposición producida y expuesta privadamente –en las casas de los propios artistas, aunque se pudo visitar virtualmente- en pleno confinamiento: Confinadxs.

Participan en Exconfinadxs los siguientes artistas: Rubén Díaz de Corcuera, Jorge Salvador, Nerea Lekuona, Natalia Albeniz Irene Villalva, Mel Arranz, Fernando Iglesias, Josean Pablos, Iñaki Larrimbe, Nuria, Pérez-Cárcamo, Virginia Lekuona, Koko Riko, Natxo Rodriguez, Txaro Arrazola. Ibon Saez de Olazagoitia.

Y recuerda que ZAS espazioa organiza un montón de actividades por tu cara bonita pero que también agradece la colaboración. Si quieres ayudar a las personas artistas del universo ZAS puedes hacerlo aquí.

La muestra puede visitarse hasta el 25 de julio.

Horario

jueves y viernes: 19 a 21 h

sábados: 11:30 a 13:30 h

Confindxs para entender lo doméstico como arte y antropología

Lo más interesante de Confinadxs fue, sin duda, el excepcional marco de su propuesta y producción, el omnipresente y reiterativo confinamiento. El hecho de forzar a ZAS kultur, la organización promotora de la actividad, a las y los artistas invitadxs, a hacer de tripas corazón, a hacer virtud, de la evidente necesidad de trabajar las obras de arte y encontrar el modo de exponerlas, cada uno, en su domicilio.

El punctum, o sea lo que nos pincha y nos hiere, lo que nos anima en la contemplación de una imagen (R. Barthes), vendría garantizado en cada una de estas obras de arte, en teoría, por el carácter doméstico, domiciliar, y por tanto, íntimo, del despliegue de la obra. Siendo la obra de arte como es, en realidad, la suma de texto y contexto, en este caso concreto, sería además, previamente, la adhesión de un objeto a una pared doméstica.

Tienen interés inconfesable las casas de los muy o medianamente ricos haciendo ostentación de su riqueza inmobiliaria, de la abundancia de espacio en general, y de su gusto refinado en cuestión de diseño de interiores y decoración, la mayoría de las veces mercenario. Y tiene interés, también inconfesable, la casa del artista, que según el cliché, debe ser también la de una bohemia o un bohemio, la de un miembro conspicuo del lumpenproletariado, según Carlos Marx (El 18 de brumario de Luis Bonaparte).

La casa sobre todo, del artista pobre o del pobre artista, que en algunos casos será una dependencia menor anexa al estudio, y, en otros, lo contrario, pues el estudio se reducirá a un rincón en la cocina de una casa minúscula, sin vistas ni a lo verde ni a lo azul. Lo mejor en estos casos, es ser artista conceptual, que te permite prescindir tanto de estudio como de casa. Será posible contrastar con la realidad, en cualquiera de estos extremos propuestos, nuestros anticuadísimos prejuicios y decepcionarnos, un poquito, en algún sentido.

Ahora que estamos Exconfindxs toca repensar(nos)

¿Dónde podría renovarse entonces, el interés en este conjunto de trabajos site specific desprovistos ahora de toda referencia a su specific site original, por obra del desconfinamiento gradual de obras, artistas y audiencia, a causa del regreso parcial a la normalidad?

Parece evidente que lo único nuevo que puede ofrecerse, dadas las actuales circunstancias, aparte de las famosas peladillas y cacahuetes de ZAS, es justamente eso que nos estábamos perdiendo irremediablemente al tratarse la mayoría de estas obras de objetos no digitalmente nativos.

A saber, su genuino y auténtico plano significante, que es precisamente aquello que permite la percepción y el disfrute de importantes matices de las obras a los verdaderos aficionados al arte. Y también lo propio y sumamente valioso de las obras de arte, así como de las personas (lo que ahora sabemos algo mejor que antes), que no es otra cosa que su presencia, de la cual no hay, por el momento, copia, como bien decía el no suficientemente ponderado Walter Benjamin (La obra de arte en la era de su reproductibilidad técnica).

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