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ARANZAZU CALLEJA | Entrevistas a la compositora de la premiada música original de 'Akelarre'

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Violinista y música antes que compositora, Aran es la artífice de numerosos arreglos musicales de cine, de esos que tardan tiempo en quitarse de nuestras cabezas y que nos generan altas dosis de emoción en el momento oportuno. Recientemente premiada con un Goya a la mejor banda sonora por la película Akelarre, hemos tenido el placer de hablar con esta mujer poderosa sobre estas y algunas cosas más.

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Violinista y música antes que compositora, Aran es la artífice de numerosos arreglos musicales de cine, de esos que tardan tiempo en quitarse de nuestras cabezas y que nos generan altas dosis de emoción en el momento oportuno. Recientemente premiada con un Goya a la mejor banda sonora por la película Akelarre, hemos tenido el placer de hablar con esta mujer poderosa sobre estas y algunas cosas más.

 

Neskak Sotoan se ha convertido en el buque insignia de ese celebrado Goya a la mejor música original junto a Maite Arroitajauregi. ¿De dónde nace esta letra?


Este tema, al igual que el resto de música diegética, lo compuso Maite. La letra es de Jon Maia. Ambos trabajaron en las canciones que cantan las chicas antes del rodaje, puesto que debían sonar en la película. Yo entré en la fase posterior, tras el rodaje, para coescribir con Maite la música incidental.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar juntas? ¿Y la labor de investigación musical?

La experiencia de trabajar con Maite ha sido un viaje maravilloso. Lo mejor de haber compartido coautoría es haberlo hecho con ella. Maite, puesto que entró desde el inicio del proyecto, hizo una amplia labor de documentación previa. Investigó a nivel tímbrico y melódico, buscando cierta fidelidad histórica. Yo entré en la peli en la segunda fase del proceso de creación.

Ahí ambas decidimos que el cuarteto de cuerda y la nyckelharpa fueran los instrumentos principales. Además de eso hay una zanfona y un albokote. En las canciones de las chicas participan instrumentos tradicionales y autóctonos como la rabita, el ttun ttun, la txirula…


Todo el mundo ha podido ver lo emocionadas que recibisteis el premio, especialmente Maite. Pero más allá de las cámaras, ¿cómo has vivido la experiencia en estos Goyas post normales?

No puedo saber cómo hubiera sido en un contexto “no pandémico”, porque nos ha tocado así. Pero ha sido una experiencia increíble, un viaje alucinante por muchas razones. Ver a tanta gente alegrándose de nuestro triunfo y recibir tanto cariño y tantas felicitaciones… es una sensación difícil de describir. Ha sido y es una alegría muy compartida y muy celebrada.

 

Hemos visto un vídeo tuyo con Emilia Arias bromeando como comentaristas de los Goya 2019 Si hubieras sido jurado de esta edición 2021, ¿cuál hubiese sido tu palmarés?

Me hubiera alegrado mucho si el Goya se lo hubieran dado a Bingen Mendizabal y a Koldo Uriarte por la banda sonora de Baby. Sigo a Bingen desde hace años y me parece un músico interesantísimo. Me alegré mucho por el triunfo de Las niñas, pero el Goya a mejor dirección novel se lo hubiera dado a Nuria Giménez por My Mexican Bretzel. Ésta y El agente topo son mis pelis favoritas de este año y ninguna se ha llevado nada.


Vienes del mundo de la música clásica y eres profesora de violín. ¿Cómo influye esto en tu método de creación y cómo se ha ido transformando con el tiempo?

Mi formación como violinista y estudiante de bellas artes ha marcado mucho mi manera de entender la creación musical. Nunca estudié composición, así que no me identifico mucho con el adjetivo de “compositora”, me siento más cómoda con el de “música”. Mi método de creación va modificándose en función de las necesidades y la experiencia recopilada a lo largo de los años, pero hay una tendencia a lo analógico que mantengo por gusto y decisión personal, a pesar de que a veces ralentice los procesos creativos.

 

Después del silencio, lo que más se acerca a expresar lo inexpresable es la música (Aldous Huxley). Esta frase encabeza la biografía de tu web. ¿Cómo logras generar emociones concretas según la necesidad de la película? ¿Cómo es el proceso de búsqueda sonora y cuándo sabes que has dado con lo que necesitas?

Cada película tiene un proceso de búsqueda particular. Siempre es diferente. Parto siempre de las ideas y referencias que me da la directora o director. Cuando hay una idea que siento que funciona le doy vueltas, deshecho muchas pruebas, y algo muy importante: la dejo reposar. Si al día siguiente sigue gustándome, continúo. De alguna manera una sabe cuando se va acercando, pero cuando se trata de música de cine, todo es un diálogo con quien dirige el proyecto.

Entre tus creaciones encontramos un buen puñado de películas y cortos firmados por Borja Cobeaga, la música de El Hoyo o la banda sonora de Gutun Zuria, entre muchas melodías más. ¿Algún género fetiche o te gusta la variedad?

Me gusta la música en general, más allá del género o del formato que se le pueda asignar. Me interesan los motivos sencillos y originales, o la idea de saltarme los clichés para investigar efectos inesperados o texturas extrañas. Esto es algo que hacen mucho Jonny Greenwood o Mica Levi, y me llama mucho la atención la emoción que provoca su música.

 

Después de crear junto a una grande del euskal folklore como Mursego, cuéntanos, ¿alguna persona artista con la que tengas ganas de colaborar?

Hace unos años estuve a punto de colaborar con Ainara LeGardon en una peli de Haritz Zubillaga. Y hace aún más años colaboré en una obra de teatro con Gaizka y Hannot, de Audience. Desde entonces soy super fan suya y de Moxal, el proyecto de Hannot. Me encantaría volver a hacer algo con cualquiera de ellxs.

El sector de creación de bandas sonoras está muy masculinizado, como la mayoría. Desde tu posición, ¿tienes en cuenta esta desigualdad e invisibilización a la hora de componer tus equipos de trabajo?

La situación está cambiando poco a poco, pero aún existe una preocupante desigualdad. Los hombres copan el 76% de la industria cinematográfica frente al 24% de mujeres. Y en la música esta situación se agrava aún más: el porcentaje de mujeres que componen para películas se sitúa entre un 2 y 3%. Son cifras alarmantes. Por eso para Maite y para mi el triunfo es doble, por nuestro trabajo y nuestra trayectoria y porque representamos a un colectivo poco visibilizado. Para nosotras este Goya es un triunfo colectivo.

 

Recomendaciones de la experta: ¿Bandas sonoras o personas creadoras fetiche? ¿Qué músicas suenan en el reproductor de Aran y en qué soportes?

Hildur Guðnadóttir y Mica Levi son mis dos grandes influencias actuales. La música de Under the skin me parece de las bandas sonoras más interesantes que he oído en tiempo. Anna Meredith tiene un rollo más electrónico y experimental que también me encanta. La música que hizo para Eighth Grade (Bo Burnham, 2018) me hace mucha gracia. Desde un lugar más clásico Alexandre Desplat me parece un maestro y el más versátil de los compositores actuales, y en mi spotify o el itunes de mi móvil no puede faltar Warren Ellis.

 

Para terminar y como siempre, pide un deseo.

Trabajar con Céline Sciamma.

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