LEE KRASNER: "Color vivo"

18 de Octubre de 2020. Guggenheim . Bilbao /// Bizkaia. 00:00h. 15€

Lee Krasner (1908–1984) fue pionera del Expresionismo Abstracto, movimiento que convirtió la ciudad de Nueva York en el pujante centro del arte moderno tras la Segunda Guerra Mundial. Nacida en Brooklyn, en el seno de una familia ortodoxa judía emigrada de Rusia, decidió convertirse en artista cuando contaba 14 años. Solicitó el acceso a la única escuela neoyorquina que ofrecía cursos de arte para chicas, y posteriormente estudió en la Cooper Union, en la Academia Nacional de Diseño y en la Escuela de Bellas Artes de Hans Hofmann.

Krasner se cuenta entre los primeros artistas de Nueva York en adoptar un enfoque enteramente abstracto, y en 1942 su obra fue incluida en la muestra de McMillen Inc. American and French Paintings junto a la de sus amigos, Willem de Kooning y Stuart Davis. Jackson Pollock, también presente en la exposición, era el único a quien no conocía, así que Krasner decidió visitarle en su estudio; en 1945 contrajeron matrimonio y se trasladaron a Springs, en Long Island.

A diferencia de muchos de sus coetáneos, Krasner rechazó desarrollar un “estilo distintivo”, algo que consideraba excesivamente rígido. Trabajando en ciclos de obras, la artista buscaba una nueva forma de expresión auténtica, incluso durante sus momentos más agitados, como el repentino fallecimiento de Pollock en un accidente de automóvil en 1956. El formidable espíritu de Krasner se percibe en toda su obra, que creó a lo largo de más de 50 años.

Lee Krasner. Color vivo, que es la primera exposición de la artista en España, aúna obras excepcionales de toda su trayectoria: desde sus primeros autorretratos y dibujos hasta sus collages para el War Services Project, las vibrantes pinturas de “pequeñas imágenes” de finales de los años cuarenta, o los audaces collages que presentó en la Stable Gallery en 1955. En el verano de 1956, Krasner creó Profecía, una pintura dominada por formas redondeadas y carnosas, de contornos negros y acentos rosas que realzaban la imagen de los cuerpos. Pese a enviudar ese mismo año, Krasner regresó a la pintura realizando tres obras más que seguían la estela de Profecía. Al año siguiente comenzó sus “Viajes nocturnos”, piezas de una escala sin precedentes realizadas con una contenida paleta de blanco y ocre oscuro. A comienzos de los años sesenta, la artista volvió al color y creó monumentales y exuberantes pinturas, así como impactantes collages con fragmentos de pinturas anteriores.

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