HURRA&BRAVO

ARTISTA PORTADISTA #38: Dante Litvak & Fabro Tranchida (@lospicoletos)

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Desde que llegaron de Buenos Aires han trabajado mucho y con muy buenas compañías (como el Niño de Elche) y han hecho piña con otras artistas vascas. Ahora son NOIZ portada de febrero, mismo mes en que estrenan expo escultural-performativa en BilbaoArte, 'Incubadoras'. Pasen y lean a Fabro y Dante. Pasen y conozcan a esta maravillosa pareja artística llamada 'Los Picoletos'

La primera noticia que tuvimos de ellos fue un ha comenzado a seguirte en Instagram. Los Picoletos, qué mosqueo, resultaron ser un dúo artístico que acababa de llegar a Bilbaoarte. Echamos un ojo a su trabajo y la mezcla de disciplinas y el espíritu DIY nos encandiló.

Han trabajado mucho y con muy buenas compañías, como el Niño de Elche y han hecho piña con otras artistas vascas. Ahora son portada con una de sus ilustraciones, pero echen un ojo a su curro escultural-performático, como la expo Incubadoras, que se inaugura en Bilbaoarte del 7 de febrero. Pasen y lean a Fabro y Dante.

Leemos que vinistéis a Bilbao atrapados por el universo de Eloy de la Iglesia y/o Eskorbuto. ¿Cómo fue el primer impacto en una ciudad/área tan transformada?

Fabro — A mí lo primero que me impactó de Bilbao fue ver el quiosco del Arenal, que es un espacio urbano muy conocido de aquí, un sitio de toda la vida, pero para mí era un sitio curioso porque aparece en aquella clásica escena de El pico de Eloy de la Iglesia con los Eskorbuto haciendo un cameo sentados allí.

Nosotros ya sabíamos que el Bilbao que íbamos a encontrar no tenía nada que ver con el de los 80. Estábamos al tanto de todos los cambios estructurales y la gentrificación de la ciudad a partir del surgimiento del Guggenheim. Aun así, teníamos la duda de ver si en el sitio se seguía juntando la peña joven.

Skate, Sonic Youth, Spiderman... los iconos punk y 90s son protagonistas de vuestra obra. ¿Resignificación, reivindicación o nostalgia?

Fabro— El tema de la nostalgia hoy por hoy hay que tomalo con pinzas por que me parece que está presente en todo. Vivimos en una época con una multiplicidad de imágenes a las que todo el tiempo nos remitimos. En nuestro trabajo los años 90 aparecen desde varios aspectos. Nosotros vivimos nuestra infancia durante esa década. Además en esa época algunos de nuestros referentes como Larry clark, Ed Templeton o Harmony Korine aportaron una visión del skate muy macarra y urbana, que nos influencia mucho. 

No me interesa trabajar desde la nostalgia, pero sí desde la iconografía. Hay un icono relevante de esos años muy importante para mí que es Bart Simpson, que, aunque es un personaje anacrónico que simboliza la rebeldía de una masculinidad imberbe (el atleta, el joven guerrero, el mismo arquetipo de adolescencia y libertad que leemos en Huckleberry Finn), está muy anclado en la vida consumista de los 90, llena de papas fritas y partidas de Super-Nintendo.

El Bart de carne y hueso de esa época es Macaulay Culkin en Sólo en casa (o “mi pobre angelito” como le decimos en Argentina), que a su vez cuando ya era un adolescente trasnochado aparece en el video clip de Sunday de Sonic Youth, dirigido por Korine. Ahí tenés una red arquetípica del chico malo. El camino que va de los niños rebeldes a los jóvenes monstruos. Así podés llegar a facetas más profundas de ese arquetipo, como el personaje de River Phoenix en My own private Idaho, y más atrás al Jaro de Jose Luis Manzano en Navajeros, y a los ragazzi di vita de Pasolini. Es esa mezcla lo que a nosotros nos interesa. 

Dante— Tanto el skate, como el punk y los cómics son parte fundamental de nuestra dieta artística. Los dos consumimos mucho todo eso y es lo que nos unió y nos dio fuerzas para trabajar en equipo. No ponemos el acento en reivindicar la nostalgia o la resignificación. Todas estas cosas que nos interesan las fuimos mezclando e investigando.

Hoy por hoy puedes elegir y pegar grandes saltos, ir de Eskorbuto a Fugazi o los Specials en dos minutos, no cuesta nada. Y aunque varíen las décadas hay muchos puntos en común. Trabajamos con jóvenes que pueden pertenecer a distintas culturas pero nos interesa involucrarnos con ellos para destacar la visión más personal que puedan tener del mundo al que pertenezcan, tratando de abarcarlo con ideas que se adecuen de manera original a ese joven.

El colectivo frente a lo individual también es algo muy DIY. ¿Es una decisión consciente? ¿Cómo trabajáis las piezas? Idea común, ejecución individual, todo de todos...

Dante— Al principio nos juntábamos a dibujar, teníamos talleres en el mismo edificio, un sitio de Buenos Aires donde solo se alquilaban estudios para artistas. Allí nos hicimos amigos en el 2015. Tomábamos unos mates y cada uno dibujaba algo o hacia su obra. También íbamos a patinar y a comer pizza. Pero cuando empezamos a sumar nuestras ideas nos mezclamos en una masa donde el proceso es de los dos 100% en partes iguales: dibujamos, sacamos fotos o grabamos un video y es siempre entre los dos. Así seguimos trabajando hasta el día hoy. Vamos aprendiendo el uno del otro. Muy DIY, sin demasiado miedo a equivocarnos, le damos muchas vueltas a nuestras ideas pero no nos quedamos con lo que nos sale más fácil.

Volviendo al motivo de Incubadoras ¿como vés el panorama contracultura vasco? ¿Encontrastéis lo que buscabáis? Queda abierto para hablar de joyitas que hayáis encontrado por aquí.

Dante— Todos los chicos a los que tuvimos el placer de entrevistar, con los cuales nos encontramos en distintos lugares y momentos durante los seis meses de residencia fueron joyas que nos aportaron historias y maneras muy particulares de ver las cosas hoy. Me parece curioso como el punk en Euskal Herria sigue teniendo su sello propio y es prácticamente folklore local, pero su impacto está licuado y no trasciende demasiado.

Fabro— Una de las joyas con las que nos encontramos es el grupo punk Izerditan blai. Ellos son chavales a los que entrevistamos, tienen entre 17 y 18 años, hacen sus propios temas y covers de Eskorbuto y La Polla. Están muy lejos de a ver nacido en los ochenta y sin embargo mantienen un estilo tanto desde lo musical como en cuanto a la forma de vestirse propio de la movida punk del 77.

A mí me parece que lo que están haciendo ellos no tiene que ver con la nostalgia, sino con la resignificación. La herramienta que lo facilita obviamente es internet. La historia del arte siempre nos planteó un movimiento pendular, hay múltiples tiempos e imágenes que van y vuelven pero con internet esta mezcla está por encima de la nostalgia, aunque también sabemos que la nostalgia es una industria. Hoy se puede elegir lo que sea pero también hay mucha homogeneidad… y estos chavales no están haciendo trap.

Incubadoras entonces, valga la redundancia, incuba un poco de todo eso. La expo inaugura el 7 de febrero en BilbaoArte. Es una exposición que conecta personajes de Euskal Herria con personajes de otras búsquedas en nuestra ciudad, Buenos Aires. Colegas nuestros de los skateparks.

La instalación que nos planteamos pone en diálogo fotografías con objetos en cera que remiten a la práctica antigua de las ofrendas votivas en este material. Una costumbre que podés rastrear desde la edad media hasta el presente, con mucha fuerza en iglesias latinoamericanas. 

Ese día también presentamos un libro que se titula Guía para practica para jóvenes monstruos el cual se repartirá durante la inauguración. Está inspirado justamente en la guía para la vida de Bart Simpson, ampliando un poco más el recorrido y el material con el que curramos.

Pedid un deseo.

Deseamos que en todos los skatepark del mundo haya expendedoras de pizza gratis (preferentemente con salame).

EXTRA : el nombre del colectivo... ¿de dónde sale?

De las películas de Eloy de la Iglesia. En muchas de ellas vemos a José Luis Manzano, al Pirri u otros chavales gritar “Cuidado que ahí vienen los picoletos”. De modo que nos bautizamos así porque en Buenos Aires nadie sabe qué significa. Allá la forma despectiva de referirse a la policía es la Yuta, la cana, los ratis… De hecho por la relación directa que hay entre Buenos Aires y la ascendencia italiana es que muchos creen que picoletos viene de piccolo o piccolini (pequeños)… porque ambos tenemos eso en común… que somos muy bajitos. 

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